miércoles, 27 de mayo de 2026

Intendencia de Salto inhabilitó a cinco cuidacoches
Hombre con chaleco naranja de cuidacoches caminando entre vehículos estacionados en una calle de Montevideo durante el día.

La Intendencia de Salto resolvió inhabilitar a cinco cuidacoches del departamento luego de recibir denuncias vinculadas a presunto consumo de sustancias. La medida fue adoptada por la Dirección de Tránsito.

Desde la comuna salteña, indicaron que la decisión se tomó tras reclamos de vecinos y en el marco de las facultades que tiene la intendencia para autorizar o retirar permisos vinculados a la actividad. El director de Movilidad de Salto, Alberto Zubí, explicó que la normativa permite cesar habilitaciones de forma discrecional cuando existen situaciones consideradas incompatibles con la tarea.

El episodio volvió a instalar el debate sobre:
- Los controles aplicados a cuidacoches registrados,
- Las condiciones para mantener habilitaciones,
- La convivencia en el espacio público,
- Y la responsabilidad de las intendencias frente a denuncias ciudadanas.

En paralelo, distintas intendencias comenzaron a discutir nuevas medidas vinculadas a la regulación de cuidacoches. Mientras algunos departamentos avanzan en mayores controles, otros impulsan restricciones más severas e incluso prohibiciones totales de la actividad (como Colonia).

El tema también generó amplio debate en redes sociales y foros uruguayos, donde muchos usuarios discutieron sobre seguridad, regulación y el rol del Estado frente a una actividad que continúa siendo motivo de controversia, siendo el ciudadano un rehén de esta lamentable situación.

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martes, 26 de mayo de 2026

Preocupación en Parque Batlle: roturas de autos y conflictos con cuidacoches

Automóvil gris estacionado con una de sus ventanas laterales completamente destruida y restos de vidrio sobre la puerta y el interior del vehículo.

Vecinos de Parque Batlle denunciaron una serie de daños a vehículos estacionados en la zona de Avenida Ricaldoni, frente a la pista de Atletismo y cerca del Velódromo Municipal. Según relataron a medios locales, varios autos aparecieron con los vidrios rotos durante la noche.

De acuerdo a los testimonios, algunas personas que actuarían como cuidacoches exigen dinero a quienes estacionan en el lugar y, en ciertos casos, los daños ocurrirían cuando los conductores se niegan a pagar. Los vecinos afirman que este tipo de situaciones se volvió cada vez más frecuente en horarios nocturnos, especialmente durante actividades y espectáculos en la zona.

Las imágenes difundidas mostraban restos de vidrios esparcidos sobre la calle y la vereda, generando preocupación entre residentes y personas que concurren al tablado del Velódromo. Algunos vecinos reclamaron mayor presencia policial y controles más estrictos en el área.

El caso volvió a poner sobre la mesa el debate sobre los cuidacoches en Montevideo y las dificultades para distinguir entre personas registradas por la Intendencia y quienes operan informalmente en la vía pública.

En las últimas semanas, distintos episodios vinculados a daños, amenazas y conflictos en torno a cuidacoches fueron ampliamente discutidos tanto en medios como en redes sociales.

Al mismo tiempo, especialistas y vecinos advierten que el fenómeno también refleja problemas sociales más profundos vinculados a convivencia urbana, seguridad y aumento de personas en situación vulnerable en determinadas zonas de Montevideo.

¿Cuándo piensan tomar acción las autoridades?

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Cuidacoches imputado tras amenazas y daños a vehículos
Imagen aérea de un cuidacoches en una calle de Montevideo levantando un objeto con el brazo en medio de un episodio de violencia en la vía pública.

Un cuidacoches de 34 años fue imputado por la Justicia luego de varios episodios de violencia registrados en la zona de Punta Carretas y Parque Rodó. El caso tomó notoriedad luego de que circularan videos donde se lo veía apedreando una camioneta estacionada y amenazando a vecinos del barrio.

Según informó Fiscalía, el hombre fue imputado por dos delitos de daño especialmente agravado. Como medida cautelar, la Justicia dispuso su internación en el Hospital Vilardebó mientras continúa la investigación y se realizan pericias psiquiátricas.

Vecinos de la zona venían denunciando desde hacía tiempo situaciones de agresividad, insultos y amenazas. Algunos testimonios señalaban que el individuo reaccionaba violentamente cuando no recibía dinero de conductores o peatones. También manifestaron preocupación por la sensación de inseguridad generada en el barrio.

El caso volvió a instalar el debate sobre la situación de los cuidacoches en Montevideo y el límite entre una actividad "tolerada" socialmente y situaciones que muchos ciudadanos consideran intimidatorias o abusivas.

Uno de los puntos más discutidos es la falta de garantías para quienes utilizan el espacio público. Aunque el pago a cuidacoches registrados suele presentarse oficialmente como “voluntario”, muchas personas afirman sentir presión o temor a sufrir daños en sus vehículos si se niegan a entregar dinero.

Además, el episodio reavivó cuestionamientos sobre:
- El control estatal
- La regulación de la actividad
- La convivencia urbana
- Y la respuesta de las autoridades ante denuncias reiteradas de vecinos.

En los últimos meses, distintas noticias vinculadas a cuidacoches, amenazas, daños y conflictos en la vía pública generaron un debate cada vez más visible en Uruguay, donde aun falta bastante camino a recorrer para hallar una posible solución a esta problemática.

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martes, 13 de marzo de 2018

Galo Casermeiro
Galo Casermeiro
El hijo de Federica Pais y Damian Casermeiro fue denunciado por compañeras del terciario donde cursaba, por violencia de género. Según el plenario de Trabajadoras de Zona Norte, las chicas consiguieron la perimetral pero un directivo se la quitó a una de ellas. Al parecer, Federica Pais tiene conocidos con poder y además, amenazó a una chica. 

Meses atrás, compañeras del Terciario de Cine Contemporáneo de Vicente López iniciaron una lucha intensa en defensa de una estudiante que sufrió violencia por parte de Galo Casermeiro, también estudiante de dicha institución. Como mencionábamos, la  orden judicial fue desestimada -por el director del terciario, Gabriel Teijeiro- permitiendo que se siguiera perpetrando el acoso, y llevando a la compañera a pensar en abandonar sus estudios. Ante esto, los estudiantes formaron una comisión de género que, después de asambleas y reclamos a las autoridades, logró la suspensión del violento.

Pero nuevamente la impunidad dice presente: la familia de Galo Casermeiro se reunió con Ludovico Grillo –Secretario de Educación de Jorge Macri– y lograron que se le levante la medida contra el hijo. Las autoridades del terciario intentaron disimular esta maniobra acusando a la víctima de no tener pruebas suficientes, desconociendo la orden perimetral otorgada ante la investigación de la justicia.

Luego de esto, los estudiantes en asamblea decidieron movilizarse al municipio para reclamar ahora la inmediata suspensión del violento. La movilización fue tan fuerte que lograron la suspensión definitiva.

Sin embargo, nuevamente esto no termina acá. Durante todo el proceso estudiantes sufrieron constantes amenazas por parte de Federica Pais y Damián Casermeiro. Mientras tanto, su hijo, continuó acosando a compañeras del terciario, desde su perfil y desde perfiles truchos de Facebook. Incluso las amenazas llegaron a ser telefónicas. Federica Pais estuvo detrás de las mismas.
  
Las familias del poder consideran que tienen total impunidad, no sólo para violentar mujeres, sino además para amedrentar a quienes toman el valor de denunciarlo.

martes, 27 de febrero de 2018

Vicente Solari
Vicente Solari
¿Hay novedades actuales del caso?.

Febrero de 2017. Micaela Álvarez viajaba muy tranquila sentada en un colectivo de la línea 160. Estaba yendo a firmar una libreta de su profesorado "escuchando música, pensando, distraída". 

Fue entonces que, al sentir algo húmedo en su brazo, se dio cuenta de que un hombre (Vicente Solari) le estaba apoyando el pene. Micaela lo tomó del brazo y, entre un grupo de pasajeros, lo mantuvieron en el vehículo hasta que quedó detenido por efectivos de la Comisaría Nº 3 de Lomas de Zamora. "Este hijo de puta iba parado al lado mío muy pancho, con su bragueta baja y su pene afuera apoyado en mi brazo, bastó sentir como húmedo para darme cuenta y reaccionar!" publicó Micaela en su cuenta de Facebook.

"VEANLO BIEN, SI LO LLEGAN A CRUZAR ALGUNA VEZ, ES UN DEGENERADO, NO PERMITAN QUE LE VUELVA A HACER LO QUE ME HIZO A MAS NADIE! SALTEN, REACCIONEN COMO REACCIONARON LOS POCOS QUE ME AYUDARON", añadió.

Según los testimonios, Micaela lo tomó del brazo y comenzó a pedir ayuda a los demás tripulantes, quienes la miraban sin entrometerse, salvo una chica y otros tres hombres que se solidarizaron con ella. Por su parte, el chofer del colectivo, al enterarse de lo que estaba pasando, no permitió que Vicente Solari descendiera del ómnibus y manejó hasta la comisaría, en donde aprehendieron al abusador.

Micaela le pidió disculpas a los pasajeros por desviarlos del camino. "Confío en la Justicia y que quedará preso por un buen tiempo", señaló indignada con lo sucedido. "Ojalá que no vuelva a pasar esto, ojalá la Justicia te haga pagar", publicó. El acusado tiene 83 años y tras su repudiable acción, quedó detenido. Su causa fue caratulada como "abuso sexual gravemente ultrajante".

viernes, 16 de febrero de 2018

Pablo Bazzano
Pablo Bazzano
El caso de Pablo Bazzano, extraído del sitio El Tucumano.com.

Una confesión de haber sido acosado -escrita y firmada con nombre y apellido- conmueve desde ayer a parte de la comunidad tucumana y desde esta mañana también preocupa a las autoridades de la Universidad Nacional de Tucumán. El artículo firmado por el periodista tucumano Martín Dzienczarski, de 26 años, (Agencia de Prensa Alternativa y La Gaceta) se titula “Volví a cruzarme con el docente que abusó de mí” y fue publicado en el marco de la Beca de la revista Cosecha Roja.

En el texto, Dzienczarski, ex estudiante del colegio Gymnasium de la UNT, narra la experiencia traumática que sufrió en su infancia y en su juventud cuando un profesor, a quien no nombra, abusó de él.

Recuerda que cuando tenía 9 años viajaba en el colectivo y se le apareció el docente: “Me agarré como pude a una de las manijas de los asientos. Él se movió y quedó más cerca. Me pareció normal, estaba llenísimo de gente. Se puso detrás mío. Me comenzó a apoyar: quedé atrapado entre el borde del asiento y el cuerpo de él”.

También cuenta lo que ocurrió dentro del colegio: “No era recreo, había pedido salir para ir al baño. Traté de ignorarlo pero él entró conmigo. Me dijo que quería que viera algo. Se adelantó y abrió la puerta de uno de los inodoros. Estaba otro compañero mío sentado sobre la tabla, llorando. El tipo se bajó los pantalones y se masturbó. Quería que lo miraran dos niños, y quién sabe qué más”.

Esta mañana, el escándalo llegó a los pasillos de la UNT: la dirección de Asuntos Jurídicos empezó a investigar y se evalúa apartar al docente de manera preventiva. La muerte de Matías Albornoz Piccinetti a mediados de año pasado, el desgastante debate por la inclusión de mujeres a partir de 2018 y el accidente de un alumno que estaba sentado en una baranda, fueron los tres episodios que pusieron sobre el tapete el funcionamiento de la Escuela Experimental, durante 2017. Ahora otro vértice de la problemática del Gymnasium se conoce por la carta de Dzienczarski.

También es posible leer la carta completa en la página web: Cosecha Roja

Palabras Clave: Pablo Bazzano, abuso infantil

domingo, 11 de febrero de 2018

Felipe Basso
Felipe Basso- Stop Abusadores
En el 2014 denuncié penalmente a Felipe Basso (mi primo) de 19 años, del colegio Escuela Cooperativa Técnica Los Andes (ECTLA), por haber abusado de mi desde los siete años, hasta los once años. 

A partir de la denuncia recibí diversas amenazas de muerte por parte de mi padre y su famila. Nadie se hizo cargo de mi denuncia, ni siquiera mi defensor Ricardo Mayer.

En mayo de este año (2017) después de mi denuncia en las redes, la causa se reactivó. Debido a la repercusión a nivel nacional que tuvo la denuncia, fui contactada por diferentes medios nacionales y locales (TN, Canaletti Canal 6, ANB, etc.) pero desde El Poder Judicial no se me permitió hablar y dar detalles de los hechos sucedidos, me quitaron mi derecho a contar todo lo que sufrí y estoy sufriendo a partir de la denuncia.

Sumado a esto, mi padre (Daniel Ricardo Alvarez, cómplice, dueño de Taller Mapuches Bariloche), mi tía (Claudia Alvarez, cómplice, madre de Felipe, Directora del Jardín n° 3) y mi abuela (Gabriela Vesprini, cómplice, abuela de Felipe) deciden defenderlo e intentan callar y ocultar la verdad, con la complicidad del juzgado de familia donde no me escuchan, no me respetan, no respetan mis derechos, ni tienen en cuenta mi sufrimiento.

Hace un mes me citó el fiscal de la causa (Martin Govetto) y me comunica (tarde) que sin avisarme, ni tenerme en cuenta como víctima y principal afectada, decidieron junto con mi defensor realizar un Juicio Abreviado dónde Felipe Basso reconoció ser el autor y responsable de haberme abusado durante cuatro años.

A pesar de esto Basso queda sin condena, ni tratamiento psicológico (ya que ni siquiera le hicieron una pericia), porque decidieron “darle otra oportunidad” porque no tiene antecedentes penales y no pertenece a una clase social vulnerable. Según las palabras del fiscal la próxima vez que Felipe Basso cometa un delito, recién ahí van a aplicarle una pena. Entonces la oportunidad que le están dando es de que vuelva a cometer otro abuso.

Ningún organismo se ha hecho cargo de mi denuncia y de mi situación, UNICEF Argentina, El Ministerio de Desarrollo, La Defensoría del Pueblo, La Línea 144, La Línea 102, etc.

La jueza de familia (Marcela Trillini) le ha permitido a mi padre, Daniel Álvarez (cómplice), a dejar de cumplir con mis necesidades básicas, de estudio, de alimentación y de vivienda, ya que según ellos debería poder vivir, estudiar, y hacer lo que me gusta con $2000 por mes, y a pesar de esto, hace cuatro años, después de la denuncia que hice, me quieren obligar a revincularme con Daniel y su enferma familia.

Lo que yo entendí de todo esto, es que no me sirvió de nada acudir a la justicia, ni esperar que me defiendan y protejan. ¿Será que tengo que acudir a la justicia por mano propia?

Total yo también soy menor y merezco una segunda oportunidad… Al final ¿Vale la pena denunciar?. Les pido por favor que difundan, ya que la justicia social es la más efectiva. Y que se cuiden para que a ninguno/a le pase lo que me paso a mi.
Publicación de Valeria Grandville
Valeria Grandville
HOY ZAFÉ DE SER UNA MÁS DE LAS TANTAS CHICAS SECUESTRADAS.

Caminaba por Plaza Italia cuando noto que un chabón de unos treintilargos me empieza a seguir. Yo suelo ser muy paranoica (aunque mil millones de situaciones me llevaron a serlo, y aunque jamás me haya pasado nada, sé en la realidad de mierda que vivimos las mujeres) me intento relajar.

Obviamente escondí el celular porque eso es lo único que se me ocurre, los robos de celulares, (que no quería que este sea el cuarto por cierto) y me apuro un poco, me meto en el metrobús y veo afortunadamente venir el 67 que me deja a dos cuadras de mi casa (¿qué me puede pasar en esas dos cuadras?) fila larga pero subo... y el chabon también sube...

A las 19:30 de la tarde está llenísimo así que lo perdí de vista, me calmé y seguí en la mía. Ya estaba a unas cuadras de bajarme y una chica me muestra su celular y leí lo peor que pude leer: el chico que tiene la mochila adelante me sacó fotos y se las mandó a alguien describiendo como estaba vestida.

Todos los consejos que te dan cuando pasan estas cosas son: sacale fotos, linchalo, filma, grita. NADA ME SALIÓ, se me mojaron las manos de los nervios (lo que provocaba que no pueda usar el celular) me acerqué al chofer, le dije que me deje bajarme por adelante que me habían sacado fotos, y mientras llame a mi papá para suplicarle que corra y llegue a la parada.

A todo esto lo veía por el espejo y no me sacaba la mirada y escribía en su celular. Ya me imagino "se dio cuenta, busquemos a otra de tantas" me bajé y entré al lavado de autos que está sobre la avenida Balbín que estaba bajando las persianas ya, pero llorado me metí igual a contar todo.

Me abrazaron y me dicen "tranquila, agradece que vos sí pudiste zafar" sigo llorando por lo que me pasó, sí, pero lloro también por pensar que si esa chica no le miraba el celular y me avisaba NO SÉ QUE ME ESTARÍA PASANDO AHORA. Tenemos que cuidarnos entre nosotras así como esta chica me cuidó a mí. Nos están cazando, golpeando, violando, y matando a todas.

Y sí, hoy zafé pero no sé si agarraron a otra después. O ayer, o mañana. No sé a quien le mandaron fotos mías, no sé que enfermo las tiene a su disposición. No sé si siempre va a haber una chica que me avise, un lavadero de autos abierto, mi viejo disponible y viniendo. No sé si voy a salir y volver a zafar. No sé si voy a volver.

Por favor estemos atentos, si ven algo así, avisen. Si no nos cuidamos entre nosotros, no sé. No creo que sirva de mucho pero dejo la descripción del tipo: alto, morocho de rasgos fuertes y oscuros, barba semi crecida, cejas gruesas bien negras, tenía cara como de turco, campera azul de algodón, mochila negra adelante Y FUNDA DE CELULAR AMARILLA. A las 19:30 se sube en plaza Italia así que andaba por ahí. Horrible todo.